¿Qué es una bruja? ¿Qué es la brujería?

PBAO4084

*Para aquellos que quieran saber más sobre el tema, Júlia, co-fundadora de Occvlta, publicará un libro sobre brujería primitiva a través de Atramentous Press.

**En este texto usamos la palabra bruja (o bruxa, indistintamente) para designar a una entidad sin género.

Como la mayoría de vosotros habréis visto, no consideramos que las brujas sean lo mismo que los hechiceros, herbolarios, envenenadores, magos ni nada por el estilo. Nunca nos hemos categorizado como brujos, y es que detrás de eso hay una razón: entendemos la bruja de forma similar a cómo se entendía antes de la caza de brujas que tuvo lugar en la edad moderna. Esta bruja primitiva deambulaba por las noches en las comunidades rurales de Europa como una entidad sobrenatural, un ser desencarnado que traía la muerte y la desgracia a la humanidad. PERO ESPERAD antes de que empecéis a hiperventilar.

La bruxa o bruja primitiva, es una entidad sobrenatural y / o la manifestación de un Doble espiritual que, a través de la oposición, asegura el equilibrio entre la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, el bien y el mal, el día y la noche. Sin embargo, esta no es nuestra teoría, fue propuesta por historiadores y antropólogos como Carlo Ginzburg, Claude Lecouteux, Emma Wilby, Alejandro Campagne o Pau Castell. Según ellos, la brujería sufrió una profunda transformación a finales de la Edad Media, ya que se fusionó con la persecución de los grupos heréticos llevada a cabo por las élites teológicas, que culminó en la caza de brujas. La brujería era, originalmente, una experiencia de contacto con la otredad y el inframundo, quizás uno de los últimos vestigios restantes de experiencias de trance en la tradición occidental.

La etimología lo demuestra. La palabra bruja o bruxa proviene del antiguo catalán bruxar “aplastar”, la acción que se creía que la bruja realizaba en el pecho de los durmientes. Si miramos otros idiomas europeos, la palabra correspondiente será strega en italiano o strigoi en rumano (del griego strix o στρίγξ ‘chillar’, usado para referirse a la familia de las lechuzas), y la lamia latina, ‘vampiro’. Como puede verse, estos nombres no hablan de practicantes de magia o herbalistas, sino que se refieren a entidades nocturnas que secuestraban o chupaban la sangre de los niños, se consideraban como la causa de los terrores nocturnos y las pesadillas, y causaban las desgracias de una comunidad, por ejemplo, el mal tiempo o la muerte del ganado. Sus habilidades mágicas se atribuían pues a su origen sobrenatural, no a sus habilidades de hechicería o curación.

Entonces, ¿cómo pasó la bruja de ser una entidad sobrenatural a ser un individuo de carne y hueso?, ¿podría un ser humano convertirse en bruja? y más importante, ¿para qué alguien querría ir con las brujas o formar parte del Inframundo?

Para comprender la evolución de la bruja, debemos observar la ley de 1424 presente en las Ordinacions i privilegis de les Valls d’Àneu, la primera legislación civil sobre brujería en toda Europa:

ordinacions
Imagen de las Ordinacions de 1424.

En primer lugar, establecemos y ordenamos: si de ahora en adelante hay un hombre o una mujer de ese valle que ha ido con las bruxes [las brujas] por la noche al Boc de Biterna [el Diablo]; a quien rendirá homenaje tomándolo como su Señor; negando el nombre de Dios (…) que matará a los niños pequeños en la noche o durante el día (…) que este hombre o una mujer que cometa tales crímenes pierda su cuerpo y todos sus bienes, así como sus muebles, sean confiscado por el señor (…). (1)

 

En esta ley, ni los hombres ni las mujeres se clasifican como brujas, pero se dice que algunas personas van con las brujas y que cometen las mismas acciones que se atribuyen a estas entidades. Sin embargo, esta ley presentaba la brujería como un nuevo crimen, por lo que aquellos que acompañaban a  las brujas participaban de sus actividades malvadas y dañaban a la comunidad. El individuo no podía ser una bruja, pero podía unirse a ellos en forma de espíritu y participar en sus actividades caníbales y de pesadilla. Las autoridades sociales y religiosas habían transformado una amenaza sobrenatural en una tangible y muy cercana. Aquellos que practicaban la medicina popular, la magia, el herbalismo, o la hechicería serían los primeros en ser procesados. Con el tiempo, la caza de brujas se extendería a áreas y grupos de población más amplios. La bruja se había vuelto humana, tangible, más en línea con el punto de vista “racional” que imperaba en ese momento, lejos de la creencia supersticiosa que había predominado en el pasado.

No olvidemos cómo se veían las cosas en su origen: el individuo no se convertía en bruja sino que se unía a otras entidades desencarnadas. Estas entidades participaban en procesiones espectrales que están presentes en todas las mitologías occidentales: cacerías salvajes, malandanti y benandanti, mesnie hellequin, Santa Compaña, procesiones espectrales que circulaban por la noche. La gente usaba talismanes y amuletos para evitar que entraran a sus casas, y dejaban ofrendas en caso de que pudieran entrar. Estas costumbres y creencias se han perpetuado hasta hace muy poco en algunas comunidades rurales y en países católicos (la ofrenda de alimentos que se deja durante las festividades del ciclo invernal es una prueba clara de ello).

¿Pero qué hay de los humanos que iban con las brujas? Como habréis visto, las primeras leyes y sermones sobre brujería nos dicen que ciertas personas podían, al menos por unos momentos, unirse a ellas en espíritu y cometer atrocidades, para finalmente regresar a sus cuerpos. Burcardo de Worms lo dijo en su comentario al Canon Episcopi (siglo XI):

Has creído jamás o participado de la infidelidad según la cual, algunas mujeres malignas, seguidoras de Satán, seducidas por ilusiones y fantasmas o demonios, creen y dicen ser cierto: que en el silencio de la noche, cuando estás acostado en la cama, y mientras tu esposo yace junto a ti, eres capaz, aún estando en tu cuerpo, de atravesar puertas cerradas y viajar a través de los espacios del mundo, junto con otros que también han sido engañados de tal manera, y que sin armas visibles, eres capaz de matar personas que han sido bautizadas (….) y que cocinas y devoras su carne, y que allí donde estaba el corazón pones paja o algún otro material, y que después de haber devorado a esas personas, ¿les devuelves la vida? Si jamás has creído eso, deberás hacer penitencia a pan y agua durante 50 días (…). (2)

Este texto parece indicar que la creencia en el viaje espiritual o vuelo del espíriru estaba bastante extendida (Burcardo escribió el comentario porque quería evitar que la gente creyera eso). Y eso nos lleva a la última pregunta: ¿por qué alguien querría contribuir a causar desgracias, ser parte del Inframundo y unirse a fantasmas y entidades intangibles para aterrorizar a los durmientes? ¡PORQUE ES DIVERTIDO, POR ESO!

Ahora, en serio, detrás de la práctica de la brujería no hay propósito terapéutico, pragmático o de curación (solo aquellos que se dan como efectos colaterales de la trascendencia o del paso al otro mundo). La práctica de la brujería tiene lugar cuando el espíritu (o más bien, el Doble espiritual) se separa del cuerpo para unirse a los espíritus del Inframundo. La práctica de la brujería consiste en abandonar el mundo tangible (con varias técnicas) y trascender al otro lado, ayudando así a equilibrar las energías de ambas realidades. Todo lo que hacemos como practicantes (o más bien, experimentadores) de brujería es perpetuar voluntaria o involuntariamente el ciclo de la vida y la muerte, la noche y el día, la luz y la oscuridad. En otras palabras, al experimentar la brujería, nos convertimos en un agente de oposición por un tiempo, engrosando energéticamente hablando las filas del Inframundo.

witch attacking devil jacob wink
Witch attacking the Devil, Jacob Binck (1528)

La brujería no está destinada a ayudarnos de ninguna manera. La brujería no trata sobre tu empoderamiento como ser humano. Quizás la clave sería mover el foco del yo y ponerlo en la naturaleza, y ayudarla a recuperar el equilibrio. Las brujas eran temidas porque traían la muerte, pero la muerte era (y sigue siendo) la única forma de garantizar una renovación de energía, una perpetuación en el ciclo de vida.

Hoy en día, esto es más importante que nunca. La práctica de la brujería tiene como objetivo reconstruir este equilibrio, aunque para hacerlo sea necesario asumir los tabúes de la oscuridad y la muerte, y perder durante unos instantes la identidad a la que le damos tanta importancia.

Notas al pie:

  1. Transcripción de Ordinacions de les Valls D’Àneu in Padilla i Lafuente, J.J. 1999. L’Esperit d’Àneu. Esterri d’Àneu: Consell Cultural de les Valls d’Àneu. Traducida por el autor.
  2. Wilby, Emma. 2013. “Burchard’s strigae, the Witches’ Sabbath, and Shamanistic Cannibalism in Early Modern Europe.” Magic, Ritual, and Witchcraft, Summer 2013. Philadelphia: University of Pennsylvania Press: p.18-48, p.19.

 

Enlaces de interés:

Gremi de l’Art: https://gremidelart.org/

 

 

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